El esqueleto Simón

por | Oct 20, 2024 | Te cuento un cuento | 0 Comentarios

Simón era un esqueleto elegante y muy coqueto. Escuálido y repeinado destacaba en cualquier lado.

Un señor muy de su casa (una tumba con terraza); disfrutaba de leer, de cantar y de coser.

No le gustaba salir, no era esqueleto juerguista y moviendo su osamenta no era el rey de la pista.

Prefería estar tranquilo, reposar en su sillón, hacer un flan de castañas o jugar un dominó.

 

Y cuando avanzaba octubre llegaba su pesadilla: caramelos, calabazas, vampiros, lobos, brujillas.

Halloween le amenazaba, tenía que trasnochar, dar sustos en cementerios, conseguir hacer gritar.

Y Simón lo padecía cada año más y más: “Ay, esqueleto Simón, mira que eres dormilón”.

 

Reclamó un toque de queda y solicitó un indulto, pidió que le confinaran y se encerró en su sepulcro.

Pero todos sus colegas le insistían en salir: “Simón, es nuestro trabajo, no podemos elegir”.

“Ay qué sueño, qué cansancio, qué pereza, qué dolor. Aguantar toda la noche me parece aterrador”.

 

Sacó fuerzas de flaqueza, ensayó diversos sustos, se tomó un café con hielo y se le pasó el disgusto.

Y la noche transcurrió entre gritos y chillidos: “Haber elegido muerte”, decía descolorido.

La luz del sol le avisaba de que un año le quedaba para volver a sufrir ese Halloween que odiaba.

Piruletas y bombones le acompañan al colchón ¿Truco o trato? Buenos días. Y que descanses, Simón.

© Blanca Saravia