Hasta hace no tantos años, no nos gustaba Halloween. Eso era cosa de fuera, “historias de los americanos”. Sin embargo, su origen está en Irlanda y se remonta a hace más de 3.000 años, en una fiesta celta pagana denominada Sanhaim.
Coincidiendo con el solsticio de otoño, los campesinos celebraban el fin de la temporada y creían que esa noche del 31 de octubre, los espíritus caminaban entre los vivos. La línea que separaba el mundo de los vivos y de los muertos se estrechaba esa noche más que nunca.
Esa noche se empezaron a organizar banquetes de bienvenida a los espíritus buenos -porque no solo cruzaban los malos, también los buenos-. Y comenzaron todo tipo de celebraciones. Y de ahí fue poco a poco exportándose a otros lugares y convirtiéndose en lo que conocemos hoy: brujas, monstruos, espíritus de todo tipo, fantasmas… todos pasean por nuestros cuentos, historias y películas para aterrorizarnos durante esa noche.

Halloween -cuyo significado es la contracción de ‘All Hallows Eve’ (Noche de Todos los Santos)- es hoy una fiesta completamente internacional. Y en nuestro país, aunque se mantiene el sentido religioso de la celebración de Todos los Santos, hemos ido acogiendo -sí, bastante a regañadientes- esta celebración. No hay casa con niños que no se decore con esqueletos, calabazas y murciélagos y hemos sucumbido a sumergirnos entre caramelos para hacer el juego del ‘truco o trato’.
Y para irnos preparando, qué mejor que elegir algunos cuentos. Tenemos unos cuantos y, como veis, en esta casa predominan claramente los de brujas. En nuestro Instagram iremos reseñándolos uno a uno a lo largo de estas semanas para conseguir un Halloween lector y terrorífico. ¿Quién se atreve con ellos?

